Lo que ocurrió en Baja California, muy comentado por todos, donde el Congreso saliente modificó su constitución política local para ampliar de 2 a 5 años el plazo del mandato del Gobernador electo, es un atentado al espíritu constitucional y democrático, no solo al de la constitución de Baja California, sino también al espíritu democrático nacional.

Que unos cuantos diputados locales se hayan prestado a una jugada de este tipo, es inadmisible e inaceptable para los bajacalifornianos y para todo México.

Resulta en realidad gravísima la falta de dignidad y ética política de los congresistas locales de la legislatura saliente de Baja California, pero lo más preocupante es que quien instrumentó esto no lo hubiera podido hacer sin la complicidad de diputados del PAN, del PRI, de Movimiento Ciudadano, y del PRD. Es decir, quienes ampliaron el mandato del gobernador electo Jaime Bonilla de Morena fueron nada más y nada menos que ¡la oposición!

Y más allá de que no huela sino apeste a corrupción, lo cierto es que invariablemente, lo ocurrido en dicho congreso local invita a la gente a que pensemos en si es o no el inicio de lo que bien podría intentar replicarse en el congreso de la unión en torno a, en su oportunidad, estirar el mandato del presidente de la república.

Por eso es muy importante que exista presión ciudadana y que, más relevante aún, de llegar el tema a la Suprema Corte de Justicia o al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, obtengan los bajacalifornianos y obtengamos todos los mexicanos justicia, que en el caso, no es otra cosa que contar con pronunciamientos democráticos frente a este claro abuso de poder: necesitamos un precedente claro y firme sobre el tema, de otra manera corremos el riesgo de que empiecen a replicar esto otros estados y termine esta película de terror con una especie de reelección (desde sede legislativa) del actual titular del ejecutivo federal. 

Llámeme exagerado si gusta, pero si un congreso local de mayoría panista no dudó en aprobar prolongar el plazo de un gobernador electo de MORENA, no quiero pensar la sorpresa que nos podría dar el Congreso Federal en un tema similar y con mayoría morenista.

En serio, si lo de Baja California escala y ni la Suprema Corte o el Máximo Tribunal en materia electoral ponen orden, realmente deberíamos preocuparnos por la clase de cuarta transformación que se nos viene encima.