Crece el interés por aprender chino

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Aumenta el interés por aprender el idioma chino.

En 10 años, en el Instituto Confucio han estudiado cerca de ocho mil alumnos; actualmente atienden a más de mil 200 por año

Beijing, China.- Las personas que dominan el idioma chino tienen mayores oportunidades de empleos mejor remunerados, ya que empresas chinas y mexicanas están buscando profesionales que lo hablen, además de que en las escuelas de lenguas hay una alta demanda de profesores de chino, comentó Jenny Acosta, directora del Instituto Confucio de la UNAM, que depende de la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción (ENALLT).

En entrevista para la Sede UNAM-China (Centro de Estudios Mexicanos), Acosta refirió que los idiomas son una herramienta para los estudiantes, y el chino es el más poderoso después del inglés y el español, porque además de ser el más hablado en el mundo, es cada vez más utilizado en los negocios, la política y también en áreas científicas, tecnológicas y educativas.

A más de 10 años desde su fundación, en el Instituto Confucio de la UNAM han estudiado cerca de ocho mil alumnos. Actualmente atienden a más de mil 200 por año. “Iniciamos en 2008 con 85, ahora hay un incremento de la matrícula debido al gran crecimiento de China como potencia económica y a nuestro prestigio en la enseñanza de la lengua”, dijo Acosta.

“En un mundo globalizado es importante hablar varios idiomas, aún más los que dominan la economía del planeta, y debemos estar preparados para tener mayor y mejor cooperación con China, que es el segundo socio comercial de México”, señaló.

Del perfil de quienes aprenden esta lengua, mencionó que antes la mayoría eran personas interesadas en la cultura china, pero con los intercambios comerciales entre México y el país asiático ahora hay más profesionales y empresarios, así como alumnos particularmente de derecho, ingeniería y relaciones internacionales.

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Proyecto conjunto

El Instituto Confucio nació como un proyecto conjunto entre la UNAM, la Universidad de Lengua y Cultura de Beijing (BLCU, por sus siglas en inglés), –que es la institución precursora en la enseñanza de chino a extranjeros– y la Oficina General del Instituto Confucio conocida como Hanban, dependiente del Ministerio de Educación de China.

El instituto cuenta con dos directores, uno por parte de la UNAM y otro asignado por Hanban, que en este caso es el profesor Li Cheng. Hay un consejo asesor y uno directivo integrado por autoridades de ambas instancias, encargado de revisar y avalar el trabajo académico. Su plantilla docente consta de siete docentes mexicanos y cinco chinos.

El Confucio de la UNAM se ha convertido en un referente en México, pues también se ofrecen cursos de formación y actualización para profesores de chino de cualquier entidad, y ha sido considerado por Hanban como un Instituto modelo en Latinoamérica.

“Apoyamos a los otros institutos Confucio que hay en México (hay cinco) y este año el de Valencia nos está ayudando para realizar un proyecto del uso del diccionario; además de que colaboramos con otras instituciones relacionadas con el estudio de el idioma y la cultura como El Colegio de México, entre otras”, explicó.

Por otro lado, más de 150 jóvenes mexicanos han sido becados para aprender la lengua y hacer estudios de posgrado en China, concluyó.

PRECURSORA EN AL

La UNAM es la institución precursora en la enseñanza del chino en América Latina, ya que se imparte desde 1977 y ha sido reconocida por el mayor número de exámenes HSK en Latinoamérica.

Además del Instituto Confucio, ubicado en el Centro de Ciudad de México, los universitarios y el público en general tienen varias opciones para estudiar chino en la UNAM. En Ciudad Universitaria se encuentra la ENALLT; en el Estado de México, el Centro de Enseñanza de Idiomas de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, donde se enseña desde 1992, así como otras instituciones educativas tanto públicas como privadas.

No obstante, en México aún hay pocos espacios para aprender chino, en comparación con la demanda. Pero el principal reto es el compromiso de los alumnos en el estudio, por el nivel de dificultad del idioma. Se registra una deserción de entre 35 y 40 por ciento, principalmente en aquellos que toman clases los fines de semana por cuestiones de horarios en sus escuelas o porque trabajan.