-Forma: el tratado comercial T-MEC
-Fondo: la reelección de Donald Trump
-Estados Unidos no tiene amigos, intereses sí

TODO parece indicar que a los presidentes de México y los Estados Unidos les fue bastante bien durante su reunión en la Casa Blanca, logrando ambos los resultados que esperaban.

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR regresa con lazos más estrechos con su homólogo, que podrían reflejarse en las futuras relaciones comerciales y culturales, por citar un par de ejemplos.

DONALD TRUMP, con su discurso mesurado y de halagos para México y los mexicanos, tal vez conquistará el voto de los mexico-americanos y latinos durante la elección de noviembre próximo en la Unión Americana.

Logros que, por supuesto, habrán de cobrar la factura correspondiente a los dos mandatarios, en lo que al costo político se refiere.

El trato diametralmente opuesto de TRUMP al referirse a México y los mexicanos, seguramente dividirá la opinión del voto duro republicano. La crítica podría centrarse en el discurso de hace cinco años donde aseguraba que México enviaba a Estados Unidos puros “traficantes y violadores” y ahora resulta que contribuyen generosamente en la economía estadounidense.

En contraparte, LÓPEZ OBRADOR podría acusar pérdida de aceptación ciudadana al “olvidar” durante su participación las ofensas del mandatario yanqui a México y los mexicanos con duras expresiones racistas y xenófobas. Sin embargo, los “números negros” de la reunión presidencial serían el nuevo trato del gobierno norteamericano al azteca.

Cierto es que durante el intercambio de impresiones no hubo roce ni incidente alguno que empañara la cordialidad y gentileza del anfitrión y del visitante. Obviamente, en una visita de cortesía, ni el que invita ni el invitado se presentan con las espadas desenvainadas.

La forma fue envuelta, principalmente, por el tema del nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Sobra decir que el fondo de la reunión binacional fue la importancia que representan 30 millones de votos latinos para el proyecto reeleccionista de DONALD TRUMP.

Es más que evidente el espaldarazo de AMLO para su homólogo anglosajón, quien pretende gobernar por un nuevo período de cuatro años el país más poderoso del planeta.

Respecto a futuras consecuencias para el gobierno mexicano ante eventual triunfo del demócrata JOE BIDEN, no hay de qué preocuparse: Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses.

No es aventurado predecir que, al menos hasta el mes de noviembre, la percepción del presidente en la tierra del tío Sam hacia México y los mexicanos será similar a la externada en la Casa Blanca. Quedará en tela de duda si el presidente gringo mantiene ese mismo criterio en eventual triunfo reeleccionista, al término de la jornada electoral del primer martes de noviembre próximo.

Cabe señalar que el protocolo diplomático y la verdadera intención del anfitrión se conjugaron para evitar momentos o incidentes bochornosos que pudieran haber empañado la imagen del estadista mexicano.

Lo dicho: TRUMP y LÓPEZ OBRADOR lograron sus respectivos objetivos durante el encuentro que tuvo como forma el T-MEC, y como fondo la reelección en el país de las barras y las estrellas.

DESDE EL BALCÓN:
En la esquina noreste mexicana las cosas no andan muy bien como consecuencia de la pandemia, por lo que Tamaulipas continúa en semáforo rojo y Matamoros ocupa el segundo lugar en infecciones y defunciones.
El coronavirus ha cobrado varias decenas de víctimas entre funcionarios y empleados municipales, al grado de que se analiza la posibilidad de cerrar temporalmente la presidencia municipal.
La junta de Aguas y Drenaje de la ciudad de Matamoros enfrenta una segunda oleada de infecciones entre su personal. Un funcionario de alto nivel en la paramunicipal dio positivo al Covid-19, provocando el natural nerviosismo entre sus compañeros de trabajo.
Desafortunadamente, la JAyD no ha tomado cartas en el asunto en un afán de proteger la identidad del contagiado.
Como si lo anterior no fuera suficiente, el Hospital General “Dr. Alfredo Pumarejo” se niega a recibir pacientes con problemas respiratorios, argumentado saturación de camas y falta de personal.
Lo más dramático e inconcebible es que a la vista de muchos trasladan en montacargas los cadáveres de víctimas de Covid-19 hasta un camión refrigerante, en espera de incineración.
Resulta inhumano que el nosocomio no cuente con una camilla para ese menester y que se utilice un montacargas, como si los cuerpos de fallecidos fueran fardos, cajas, recipientes o cualquier otro tipo de bagaje.
Está bien que estamos en austeridad republicana y estatal, pero……
Ni hablar.

Y hasta la próxima
mariodiaz27@prodigy.net.mx