Dos sucesos de fuerza mayor, que pegan con especial virulencia a Tamaulipas, podrían incidir profundamente, en las estrategias sucesorias  para el 2022. 

 El primero de ellos, es la pandemia del COVID-19, donde no existe la más mínima coordinación, entre estado-federación. Los puentes del diálogo sanitario están rotos, dinamitados, políticamente hablando. En este caso, el estado panista y la federación, están jugando con el humor social, como que si fuese una granada de mano. ¿A quien de los dos le va a estallar, electoralmente hablando? 

Y la segunda, y todavía más explosiva, es el choque brutal y sin precedentes, entre el ejecutivo estatal y el Presidente  de la república. 

 Los mensajes  entre uno y otro actor político,  se han hecho públicos. Ni siquiera  se han guardado las formas. En este caso, la diplomacia de los discursos encriptados que en otros tiempos solían aparecer, como muestras de fina esgrima, aquí han sido sustituidos por una guerra abierta, y que por momentos alcanza visos de riña personal, enconada, y sin retorno. 

  Una señal reciente, que sin duda, es como para preocupar al más bragado,  es la reciente audiencia, obtenida de manera expedita por  la abogada  Susana Prieto Terrazas ante  el Presidente AMLO. La foto es por demás explícita. La abogada y otra persona, la Secretaria de Gobernación y el Presidente. ¿Qué se dijeron ahí? Pero sobre todo, de que tamaño es el mensaje, cuando el jefe político de la nación, recibe como amiga, a alguien que estuvo recluida en la entidad?  

El contenido es como para pensarse. 

Como en la familia, cuando dicen que cuando se pelean los papás, los que las llevan son los hijos, aquí en Tamaulipas, Morenistas  y panistas, se observan nerviosos, sobre los alcances  que podría tener lo que empezó como  un natural desencuentro político. Hoy, activado por el caso Lozoya, el pleito amenaza con escalar  en materia de judicializaciones.  

Se percibe tensión en el ambiente. Se sabe que , tanto Cabeza como AMLO  tienen misiles persecutorios listos para usarse. Lo que se perfila entre ambas esferas de poder, podría ser un ajedrez atípico de reacciones inmediatas, donde las vendettas, podrían buscar dañar mutuamente, piezas claves  del engranaje enemigo.    

    En este escenario tamaulipeco que como nunca antes en la historia política, se vivirá  bajo intensa presión, tanto  para panistas, como para morenistas, ¿quiénes cree usted que estarán más expuestos? Sí acertó usted, los candidatos  y candidatas del 2021. Pero también los dos gallos que pelearán en el palenque del 2022. Mientras más cercanos a AMLO o a Cabeza, resentirán más  los enconos. 

El año próximo, veremos a los peones de las candidaturas a alcaldes, Congreso local y cámara baja,  que estarán obligados a defender la marca azul y color magenta. Estos serán los guerreros, (literalmente hablando), que se darán con todo. Y dejarán muy lastimada la plaza , para la lucha por la gubernatura,  a la vuelta  de un año. 

   Ya desde ahora  se vislumbra que los resultados del 2021, podrían ser muy competidos. Aunque si la pandemia se alarga hasta esa fecha, el PAN, puede volver a repetir la dosis del 2019. En lo inmediato, se ve que MORENA podría aumentar su presencia en el Congreso local, con posibilidades reales de ser una apretada mayoría. Aunque todo esto dependerá de que no manden candidatos balines, como el año pasado.  

En el tema de las alcaldías, de reelegirse los dos alcaldes morenistas, como así parece perfilarse, van a jugar un papel muy relevante, en la interna del  2022. Municipios como Victoria, ya solo les falta traer el nombre de MORENA en la frente, al menos que los pleitos internos sean tan fuertes y tan necios, como para dejar ir, algo que ya casi tienen en la bolsa. Aquí en la capital, el  PRI acecha. Y el PAN se daría por bien servido, si ganan los tricolores. 

 Reynosa, en caso de que los panistas sigan despreciando a Makito, puede vestirse color magenta. Tampico y Nuevo Laredo, serían los dos bunkers del voto azul, aunque en el septentrión fronterizo, algunos políticos cercanos a Obrador, traen espinas políticas pendientes de extraerse. 

 En todo caso, será una buena oportunidad, para saber si los neolaredenses morenistas de renombre, cuentan realmente con el respaldo total del Presidente. La llegada de Carmén Lilia a la diputación, incorporada de puño y letra por el Presidente, es un adelanto, en sentido afirmativo. La audiencia con Susana Prieto, también tiene cierta promesa de blindaje para el morenismo de Nuevo Laredo. Ya se verá, en caso de que surjan complicaciones. 

 En todo caso, y hablando del panismo, el puerto jaibo, es el que luce como el bastión panista y cabecista por excelencia. Si las expectativas se cumplen, entonces  la figura del alcalde  Chucho Nader, va a subir mucho, en las expectativas del 2022. Todo esto, desde luego combinado con los enconos políticos y familiares del panismo en el poder, contra el gobierno obradorista. 

   Llegado el momento del 2022, tanto AMLO como Cabeza, se enfrentarían al dilema de decidir: ¿a quien envío como candidato?  ¿A mi proyecto original y más cercano? ¿O  a alguien que me garantice el triunfo, y que no resulte  tan vulnerable a los golpeteos? 

   Para  concluir, y a manera de metáforas deportivas: a AMLO le gusta mucho el beisbol, a Cabeza en cambio se le da el futbol. Lo cierto, es que en ambos  deportes, cuando el juego se pone rudo, es mejor sacar a los estrellitas titulares. Y enviar elementos nuevos, que ganen el partido. 

 ¿Sucederá también  en el match 2022? 

 Primero habrá que ver, cuales son sus saldos  del 2021.

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