Enjuiciarán a ex Presidentes, pero ¿quién cerrará la puerta?

La cámara federal de diputados aprobó ayer hacer una consulta popular para que los ciudadanos decidan si se lleva a juicio a los ex Presidentes de la época moderna, por los delitos que les puedan resultar.

No dudamos que muchos diputados sonrieron con socarronería al emitir su voto a favor, disfrutando su travesura política, pero muchos otros no se imaginan el maremágnum que están provocando.

Soltaron los demonios o lo que es lo mismo, abrieron la caja de Pandora, porque van a sumir al país en una vorágine de pasiones desencadenadas, de los mexicanos que querrán ver crucificados a los ex Presidentes, y de otros que saldrán en su defensa.

La votación fue de 272 a favor, y 166 en contra, emitidos éstos por diputados del PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano.

La propuesta original es que el juicio sea desde Carlos Salinas de Gortari hasta Enrique Peña Nieto, lo que incluye a Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón.

Sin embargo, juristas especializados en el tema hacen notar que los dos primeros, Salinas y Zedillo, no pueden ser convocados por autoridades judiciales, según ellos por la prescripción de los presuntos delitos.

Se trata de una iniciativa de MORENA, respaldada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien por su cuenta anunció una persecución en contra de sus antecesores.

Ante el argumento de Morena de que se trata del “primer ejercicio democrático e histórico para que la población participe en la aplicación de la justicia”, la oposición la calificó de “demagogia, populista y parte de una estrategia política y electoral”.

La Suprema Corte modificó y avaló la pregunta original enviada por el presidente López Obrador, para quedar de la siguiente forma:

“¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”.

De acuerdo con el formato aprobado por los diputados, la consulta popular se hará el 1 de agosto de 2021, bajo los auspicios del INE, y están buscando la participación de voluntarios, para abaratar costos pues es estima que este ejercicio costaría ocho mil millones de pesos.

Los partidos que aprobarán la propuesta son MORENA, PT, PES, Verde. PRI y PAN se opusieron con todas sus fuerzas, porque los ex Presidentes surgieron de sus filas.

El problema vendrá cuando el INE concluya la consulta y emita los resultados. Se da por descontado que votarán a favor del enjuiciamiento, a partir del hecho de que 30 millones de mexicanos llevaron a Andrés Manuel al poder.

Las encuestas revelan una popularidad creciente del Presidente de la República, pero con solo esos 30 millones que se pronuncien al respecto, sería suficiente para poner en el banquillo de los acusados a Salinas, Zedillo, Fox, FECAL y Peña Nieto.

Ahora bien, ¿cómo se haría el enjuiciamiento de estos ex Presidentes?, es decir, se hará una sola investigación sobre los cinco o sería una por cada uno?

Otra inquietante pregunta es para conocer cuál autoridad se hará cargo del procedimiento, si será de carácter judicial, o de jerarquía política, porque puede quedar a cargo de un fiscal o de representantes del Congreso de la Unión.

Este berenjenal se convierte cada día más inescrutable, pues es difícil imaginar las sentencias que pudieran merecer los delitos que se comprueben. ¿Cárcel? ¿inhabilitación? ¿vómito negro? ¿destierro?

Enjuiciar a un ex Presidente puede desembocar en un embrollo intrincado que abone al caos. Imagínese el lector que uno de los ex mandatarios se acoja al beneficio de testigo protegidos y para recibir un trato benigno, revele su red de corrupción.

Embarraría por ejemplo, a los Gobernadores por él designados y que en reciprocidad, le habrían cubierto de regalos caros, como el Ferrari que entregó el jarocho Javier Duarte, a Peña Nieto.

Don Adolfo López Mateos hizo la descripción que dibuja la corrupción a la mexicana, de una fila infinita de personas que tienen metida la mano en la bolsa del pantalón del que está enfrente, sustrayendo su cartera.

También es vieja la broma del que pregunta quién cerraría la puerta, si se decidieran a meter a la cárcel a todos los delincuentes.

La política a la mexicana tiene una mala fama en el mundo. Quienes se dedican a la función pública deben cargar con el desprestigio.

Pero la culpa la tienen los mismos políticos, porque no sólo incurren en prácticas ilegales, sino que las presumen.

Fueron los hombres del poder los que acuñaron expresiones como los cañonazos de 50 mil pesos, el árbol que produce moras, las cajas chicas, vivir fuera del presupuesto es vivir en el error…

Fue una popular proclama nacional la Renovación Moral de la sociedad, y en Tamaulipas, el combate a la serpiente de las mil cabezas, pero no pasaron de ser lemas de campañas electorelas, porque la corrupción no tiene fin.

Peña Nieto lo dijo con toda franqueza o cinismo: la corrupción forma parte de nuestra cultura.

Todos los políticos prometen combatir la deshonestidad gubernamental, pero cuando se encaraman en el poder, se les olvida la mentirijilla y se dedican a lo suyo.

Existen algunos políticos que incursionan en la vida pública con las mejores intenciones, ganas reales de ser diferentes, no robar, construir, labrarse una carrera ejemplar. Sin embargo, las tentaciones son grandes y como dice el dicho, la ocasión hace al ladrón.

También ocurren casos en que el funcionario se resiste a caer en el fango, pero algún superior suyo, al que debe favores o el cargo mismo, le ordena hacerse de la vista gorda en alguna situación, donde todos ganan, y bueno, es más fácil extender la mano que presentar la renuncia.

Otros funcionarios tienen escrúpulos pues sin dejar de cometer delitos, son medidos, como el presidente municipal nayarita, Layín, que roba “pero poquito”.