En muy pocas ocasiones los sindicatos de patrones se ponen de acuerdo para emprender juntos acciones de resistencia contra el gobierno. Bueno, pues ahora está ocurriendo en Tamaulipas, con el registro de una insurgencia de la iniciativa privada.

Representantes de las cámaras de comercio, de restaurantes y alimentos, de patrones, empresarios e industriales, se manifestaron simultáneamente contra la decisión de la Secretaría estatal de Salud, de suspender las ventas a las ocho y media de la noche y cerrar los restaurantes una hora después.

Dueños de negocios de comida, especialmente en la frontera, están en pie de guerra en defensa de los mejores días del año para sus establecimientos, porque es cuando corre más dinero por las calles.

El pretexto oficial es reducir el número de contagios por el Covid-19, y el Comité de Seguridad en Salud dispuso de medidas más estrictas que tendrán vigencia del lunes 23 de noviembre al martes 15 de diciembre.

En dicho acuerdo publicado este domingo en el Periódico Oficial del Estado, se determina que los municipios de Altamira, Ciudad Madero, El Mante, González, Güémez, Hidalgo, Matamoros, Miguel Alemán, Nuevo Laredo, Ocampo, Padilla, Reynosa, Río Bravo, San Fernando, Tampico, Valle Hermoso, Victoria y Xicoténcatl se encuentran en la Fase II; y los municipios de Abasolo, Aldama, Antiguo Morelos, Burgos, Bustamante, Camargo, Casas, Cruillas, Gómez Farías, Guerrero, Gustavo Díaz Ordaz, Jaumave, Jiménez, Llera, Mainero, Méndez, Mier, Miquihuana, Nuevo Morelos, Palmillas, San Carlos, San Nicolás, Soto la Marina, Tula y Villagrán se encuentran en la fase III.

Las medidas de prevención en el decreto representan la prohibición de posadas navideñas, y el exhorto a no realizar reuniones sociales o familiares mayores a 10 personas además de la limitación para la celebración de reuniones en salones de eventos, palapas, jardines y albercas, que aplica en los 43 municipios del estado, con una capacidad de servicio hasta un 20% o hasta 75 personas como máximo, lo que sea menos de acuerdo a las dimensiones del establecimiento.

De igual forma en depósitos, comercio al por menor abarrotes, tiendas departamentales y tiendas de autoservicio en todo el estado, la venta de alcohol queda prohibida las 24 horas de los días domingo, el sábado se podrán expender hasta las 15:00 horas y de lunes a viernes hasta las 20:00 horas.

Los restaurantes en los 43 municipios del estado podrán brindar servicio hasta las 21:30 horas, siendo la última llamada para consumo al cliente a las 20:30 horas.

Tianguis, puestos fijos y semifijos podrán operar hasta las 16:00 horas con una capacidad máxima de atención del 30%.

Las autoridades sanitarias a través de la Comisión Estatal para la Prevención de Riesgos Sanitarios, mantendrá filtros las 24 horas por medio de tres turnos en todos los cruces internacionales en el estado.

En Ciudad Victoria, el presidente de la asociación de restauranteros anunció que han entablado negociaciones con funcionarios del Gabinete Económico de Cabeza de Vaca, para conseguir un trato más benigno.

Jorge Bello explicó con preocupación, que esta reducción de horario provocará la pérdida de la mitad de los ingresos de cada día a los dueños de restaurantes, lo que no sólo hace peligrar la reparto de aguinaldos, sino la supervivencia misma de este giro comercial.

Reconoció la necesidad de cerrarle el paso al riesgo de contagios de la enfermedad, pero opinó que esta medida gubernamental traerá efectos contraproducentes, porque obligará a las personas a hacer sus cenas en casa, que es el foco más grande de infección.

Ofreció Bello convencer a sus agremiados a ampliar, mejorar y hacer más estrictas las medidas de prevención, tales como el uso de gel anti-bacterial, el lavado de suelas del calzado de los clientes, la sana distancia, pero rogó por la derogación de este cierre tempranero de los negocios.

Estimó que perderán en Ciudad Victoria, hasta mil empleos en los restaurantes, tanto por la ausencia de clientes, como por la incapacidad económica de seguir pagando la nómina.

Agregó que de por sí tienen ventas flojas desde hace cuando menos ocho meses, y ahora con esta restricción de horarios, les pegará más duro en las cajas registradoras.

No quiso ser ave de mal agüero ni parecer catastrofista, pero advirtió que las cosas se pondrán color de hormiga para los dueños de restaurantes, muchos de los cuales han cerrado sus puertas.

El riesgo es que esta clausura temporal pueda hacerse definitiva, es decir, que la situación sanitaria no se resuelva y la gente opte por no visitar los restaurantes.

Hizo un llamado a las autoridades, para que emprendan una campaña de concientización, sobre la necesidad de que los ciudadanos se auto-protejan cuando realicen las reuniones familiares, con más de diez personas presentes.

“Allí está el real peligro de la contaminación pues en la intimidad del hogar se relajan las medidas de seguridad y crece el peligro de contagios”, dijo.

Por lo pronto, el decreto gubernamental ordena que los restaurantes cierren sus puertas a las nueve y media de la noche, aunque les mantienen vigente el derecho de expender bebidas espirituosas.

Se aclara que se trata de medidas transitorias, con duración hasta el 15 de diciembre, pero se pueden prolongar y aún hacerse más severas, si es que no disminuye el número de contagios y de decesos.

Paralelamente, los filtros instalados en los puentes internacionales de las ciudades fronterizas fueron reforzados, con instrucciones terminantes, de impedir el acceso al país, de extranjeros y nacionales, con síntomas de la enfermedad.

Otra regla de estricta observación, es que no pueden ir más de dos personas en un vehículo.

Esto aplica también para los paisanos, que empiezan a llegar por miles, para visitar a sus familias del interior de la República, en flamantes camionetas cargados con regalos y muchos billetes verdes de banco.

Al cierre del día 23 de noviembre, Tamaulipas acumuló 35,056 personas con el contagio de la enfermedad, de los cuales 30,406 se han recuperado, y 2,962 han fallecido.

Lo dice y lo sostiene la Secretaria Gloria Molina Gamboa: en materia de salud, ni un paso atrás y no se baja la guardia.

(Agencia de Servicios Informativos).