@KlerigaE
Cuando la OEA corta el bigote a los dictadores aliados pon a la Cuarta Transformación a remojar…. O algo así dice el refrán…

Es obvio que la inquina de Andrés Manuel López Obrador vs. la Organización de Estados Americanos es para curarse en salud.
La OEA ha sido tolerante con los dictadores de derecha, pero intolerante con los de izquierda, y no es raro, fue fundada y es liderada por Estados Unidos.
El destino manifiesto y la defensa de los intereses de EU, señala que las izquierdas castrista, bolivariana, evista y las que se acumulen, son contrarios.
La OEA expulsó a Cuba en 1962, al ser acusada de “dar la espalda al sistema panamericano” y acercarse hacia la comunidad chino-soviética.
Para Fidel, el líder de una Revolución que nunca sacó a Cuba del subdesarrollo, la OEA era “infame” y “basura” por no aceptar el reingreso.
En 2019 la OEA resolvió no reconocer la legitimidad del período del régimen de Nicolás Maduro a partir del 10 de enero de 2019.
Desde entonces el dictador bolivariano pide la cabeza del secretario general de la OEA, Luis Almagro, acusándolo de neoliberal y esclavo del imperialismo.
Evo Morales también acusa a Almagro y a la OEA del movimiento que lo depuso tras unas elecciones fraudulentas en noviembre de 2019.
López, en su estilo de tirar la piedra escondiendo la mano, comenzó a golpear a la OEA trayendo en marzo a la mañanera al presidente boliviano, Luis Arce.
El izquierdistas boliviano, quien se dice recibió ayuda económica y política de López, calificó de intromisión inaceptable las críticas de Almagro.
Aunque López pita y repite la famosa Doctrina Estada, no ha tenido empacho en apoyar a la dictaduras cubana y venezolana y al gobierno boliviano.
El canciller Marcelo Ebrard acusó que con Almagro la OEA ha vivido una de “peores gestiones en su historia” y tomó partido a favor de la izquierda boliviana.
La 4T tampoco ha respetado la autodeterminación de los cubanos al darle ayudas económicas, de materiales y políticas, a la dictadura de Miguel Díaz Canel.
Obviamente Diaz Canel quiere una nueva OEA que incluya a su gobierno o al menos una alianza que les regale petróleo como lo hacía Venezuela.
Todo estos escenarios confluyeron en una triste reunión de la Celac, la primera cumbre en la que participó el tabasqueño y aspirante a dictador.
López participó porque no tenía que viajar al extranjero sino ir al patio de su casa, y ya ahí, hizo su propuesta a lo López, como siempre.
El tabasqueño pidió: “Ni más ni menos, que construir algo semejante a la Unión Europea, pero apegado a nuestra historia, nuestra realidad y a nuestras identidades”, lo que eso signifique.
La OEA es un organismo que fue creado en 1948 por Estados Unidos en el seno de la ONU, con el propósito de colaborar con la política interamericana y favorecer el desarrollo económico.
Si la OEA ha cumplido con estos fines o no, requeriría otro análisis, pero lo que sí han hecho últimamente es desnudar a los dictadores de izquierda.
En la Celac, López Obrador usó la presidencia pro tempore para cobijar a los dictadores asociados, pero resultaron minoría y pequeños contra la OEA.
Los presidentes de Paraguay y Uruguay los pusieron en su lugar y enfurecieron al venezolano Nicolás Maduro y al cubano Díaz Canel.
Luis Lacalle, de Uruguay puntualizó; “No significa que integrar la Celac, de alguna manera caiga en desuso la participación en la OEA. Queremos ser bien claros al respecto”.
Le pegó a los castristas a los bolivarianes y hasta a López Obrador, le dijo; compartimos la autodeterminación y la no intervención.
“Pero uno de los elementos que impulsa y que es plataforma de la Celac es la democracia, y la democracia es el mejor sistema que tienen los individuos para ser libres”, agregó Lacalle.
El uruguayo dijo que en Cuba y Venezuela se usa el aparato represor para callar las protestas, encarcelar opositores, vulnerar los derechos humanos
“En esta voz, tranquila pero firme, debemos decir con preocupación, que vemos gravemente lo que ocurre en Cuba, en Nicaragua y en Venezuela”.
Díaz Canel respondió, sin negar que es un represor, que encarcela disientes, acusó a Lacalle de neoliberal, palabra que los comunistas piensan que es insulto.