Patrimonio familiar

La Comuna

Carlos Peña Ortiz, Presidente municipal de Reynosa, Tamaulipas, insiste en manejar la autoridad como patrimonio familiar. Y eso, es en términos concretos, lo más lejano de la IV T. Percibir, el poder como un bien particular, contraviene toda ética y toda postura democrática; ratifica, eso sí, la praxis de una estirpe que cree y hace real, la ruta monárquica, para perpetuarse en los cargos públicos.
Es decir: la sangre, como único factor para accesar a cargos autoridad.
Se creía anacrónica, esa forma de heredar la silla.
Y no.
Aún existe, en algunos feudos de la frontera norte.
Eso se desprende, de la toma de protesta como Director del DIF, Carlos Peña -padre del jefe edilicio-.
Hasta ahí, todo es censurable.
Al escudriñar la actividad pública del nuevo funcionario, el asunto se pudre más.
El encargado de llevar beneficios a las familias más vulnerables de la ciudad, tiene en su haber -si se le puede considerar de esa forma- la posesión de varios locales que renta -o rentaba- a sexo-servidoras en la popular Colonia Ramos.
Es decir: practicó, de una forma o de otra, el lenocinio.
(Entiéndase ese concepto, a la persona que vive o lucra del trabajo sexual de otra).
Él se ha defendido: sólo prestaba un servicio a las chicas, proporcionándoles techo.
Y sí: se puede tomar como una coartada sobre el desempeño de vivir del sudor de la carne de las damas de la noche.
¿Qué no era más sensato ubicar en esa dependencia a una mujer?
¿Qué no era más correctamente político, pontificar con el ejemplo por aquello de la equidad de género?
¿Por qué no ubicar en el sitio en donde colocó a su papá, a una militante de MORENA, que hay decenas que operan en las esferas del altruismo y la filantropía en la región?
Todo le valió sombrilla al alcalde de MORENA. (Bueno: eso afirma, él).
Puso a su papá en un cargo, que por la cultura política dominante, es inatacable e incuestionable por las autoridades correspondientes de velar por el buen manejo del erario. De otra forma: el padre del alcalde, manejará un presupuesto que es inescrutable porque su razón de ser es el auxilio -eso se ha hecho creer- a los más pobres de los pobres.
Insaciable la familia Peña Ortíz: tienen, la Presidencia, el DIF, y van sin vergüenza y sin pudor, sobre la gubernatura.