Su Majestad, Samuel García y Sepúlveda

El gobernador de Nuevo León, Samuel García Sepúlveda, como los viejos virreyes de las Provincias Internas de Oriente, decidió apropiarse de las aguas nacionales -de beneficio directo para los tamaulipecos- del grandioso río Pánuco para ponerlas en manos de las élites nuevoleonesas.
Sin consulta alguna.
Con una falta de respeto a la ley y a los tamaulipecos ya dictó sentencia: las aguas del afluente más caudaloso del noreste mexicano, serán para los regios.
Sintiendo, quizá, el soporte histórico de hechos que dejaron sin agua a Tamaulipas como la Presa el Cuchillo en tiempos del protector eterno de los capitanes de empresa regios, Carlos Salinas de Gortari, el joven gobernador decidió ser –abiertamente– el representante de los grandes millonarios nuevoleoneses.
Esas aguas retenidas –cancelaron su curso natural, para provecho local– que debieron ser utilizadas para producir alimentos en el norte tamaulipeco, se utilizaron –directa o indirectamente– en proyectos relevantes, -pero no tan vitales- como el Paseo Santa Lucía y para el alimento de algunas presas de uso recreativo.
¿Vuestra majestad García y Sepúlveda, pensará que los tamaulipecos hemos olvidado esa afrenta?
(El síndrome de los hermanos Le Barón, –permeó el pensamiento similarmente conservador de Sammy–: se apropiaron, en Chihuahua, de las aguas nacionales de varios ríos para regar sus nogales y dejar a pueblos con intermitentes períodos de sed).
Como todos los grandes aspirantes a caciques, se dice generoso: parte de esas aguas que llegarán a Nuevo León, serán compartidas con los tamaulipecos.
Ya contrató a expertos, se dice, para estudiar la viabilidad del mega proyecto.
¿Así, o más soberbio?
Aún no se ve la mano de la Federación y sus instituciones -CONAGUA, SAGARPA, y otras- y ya se habla de las exigencias técnicas que tendría el magno acueducto. Algunos profesionistas, hacen ponderaciones de esa propuesta y la genialidad de los israelíes para dotar de agua a su país de lugares distantes.
La mentalidad colonialista de las élites regias –todavía, permanentemente ofenden a los tamaulipecos– se sintetiza con la grotesca frase al referirse a Nuevo Laredo: “Esa parte de Nuevo León, que hoy es Tamaulipas”. Hoy exponen los potentados regios, en voz de su representante –García y Sepúlveda–, el interés estratégico de los recursos tamaulipecos para el desarrollo de sus capitales y de su feudo.
En esta campaña por la gubernatura de Tamaulipas, los candidatos deben incorporar a sus debates, la abominable idea de Samuel. (Sobre todo, porque esa gigantesca obra, dada su mentalidad y la de sus patrones, terminarían privatizando ese vital recurso. Y lo peor: entraríamos a otra etapa del desarrollo social en el noreste mexicano: el colonialismo nuevoleonés).
¿Los regios, quieren entrar a la disputa por los bienes de los tamaulipecos?
Muy bien.
Entrémosle al debate.
Ya es hora, que se ponga en claro cómo y por qué las aguas nacionales se frenaron en Nuevo León, para ponderar lo que sucederá si el Pánuco llega a Nuevo León
Es momento, que los tamaulipecos pensemos en grande:
¿Por qué aprovechando el viaje, no discutimos la posibilidad de un acueducto, para detonar desarrollo en nuestro semidesértico IV distrito?
¿No se oye bien: acueducto Pánuco-Tula?
Otro elemento a ponderar:
¿Qué partido o coalición nos representará desde el gobierno estatal, para luchas por los recursos e intereses de los tamaulipecos?
No tenemos derecho a equivocarnos.