El que nace para AMLO de Ucrania no pasa…


@Klerigae

López cree que puede jugar con doble cachucha en un teatro mundial donde las potencias se van a dividir el mundo.

Termine como termine la invasión de Rusia a Ucrania, el mundo nunca volverá a ser el mismo, ni económica ni políticamente.
Cualquiera de los tres escenarios posibles al concluir el conflicto armado en Ucrania, tendrán repercusión en Latinoamérica y más aun, en México.
Es claro que Putin tiene objetivos a más largo plazo que los de masacrar a Ucrania, poner un gobierno títere y extender su frontera real.
La clara intención es volver a poner a Rusia como uno de los puntos, de un trígono de poder político.
China nunca estuvo realmente sometida por la URSS, pero desde 1988 avanzó a la segunda economía monetaria y primera industrial.
Por tanto cualquier división de las fuerzas deberá pasar por otorgarle a China su parte del pastel.
Putin ha preparado el escenario Ruso desde antes de la guerra de Crimea, y la única falla ha sido perder a su aliado Donald Trump.
Pese a que los trumpeanos le han llenado el camino de piedritas, Joe Biden, finalmente ha sabido responder al asalto de Putin.
Ciertamente Biden ha hecho pésimos papeles intentando imponer la agenda demócrata de un golpe, o durante una torpe retirada en Afganistán.
Pero esta vez ha logrado tenderle un cerco económico que ha agobiado y golpeado al gobierno de Vladimir Putin
El exagente de la KGB ha planeado los pasos: Comenzó por debilitar o aniquilar a los liderazgos y figuras de la oposición rusa.
Preparó en Ucrania un escenario artificial con las presuntas masacres contra rusos perpetradas por supuestos grupos neonazis.
Ha amordazado a la prensa, lo que ha incluido violencia contra periodistas, y ahora con cerrar las redes sociales internacionales.
Claramente había tendido los tentáculos hasta Latinoamérica, dónde Nicolás Maduro, Miguel Díaz Canel, Alberto Fernández son sus aliados.
También lo es la izquierda brasileña ahora representada por Luiz Inácio Lula da Silva, cuya campaña será monetariamente apoyada desde el Kremlin.
La relación con Andrés Manuel López Obrador parecía falsa, pero el someterse cada vez más al Grupo de Sao Paulo, crea dudas.
La confusión grotesca de las huestes de Morena, de la Rusia neoliberal de Putin con la Unión de Repúblicas Soviético Socialistas, es reveladora.
Igualmente revelador fue el tratamiento de dignatario que dispensaron a Lula, quien no tiene representación nacional, en Palacio y el Senado.
Luego que se extinga el fuego en Ucrania, con cualquiera de los escenarios posibles, Washington hará una purga al sur de sus fronteras.
La escalada de Putin ya afectó al actual orden internacional, y obliga a Estados Unidos a no tolerar aliados malcriado como la 4T.
Si Donald Trump solamente amenazó a Maduro pero nunca actuó de llenó (Y eso apesta) Biden queda obligado a poner orden en Venezuela.
Las presiones republicanas para que Biden proscriba la compra de hidrocarburos a Rusia, lo harán ir por la cornucopia petrolera del Caribe.
También Biden está obligado a parar en seco el monopolio estatal de energía que pretende López Obrador.
La alianza, o al menos tolerancia, del Mesías con los carteles mexicanos, son una buena piedra donde EU puede apoyar una palanca.
Sin embargo el macuspano actúa como si todavía fuera 1976 y Rusia fuera el polo opuesto a Estados Unidos.
López Obrador, convencido de que él es Juárez, no percibe que Putin lucha por su zona de influencia y no por ínsulas en América.
El final del juego, sea una victoria rusa o una guerra de desgaste, será la de pactar a valores entendidos su propia zona de influencia.
Por tanto sus aliados en Latinoamérica serán moneda de cambio, y de ocurrir, López descubrirá que solamente en México llorarán su caída.