LXV LEGISLATURA, CIRCO MAROMA Y…PRESUPUESTO

      En el río revuelto que actualmente se vive en la LXV legislatura de Tamaulipas,  todos se quedan en el morbo del zipizape verbal y demás expresiones teatrales que sirven como perfecta pantalla para disimular el verdadero fondo del asunto. 

  Lo cierto es que, atrás de toda este serie de bufonadas magistrales protagonizadas por panistas y morenistas, existe un pastelote  que podría alcanzar casi los  300  millones de pesos, que constituye el presupuesto 2022. Y cuyas delicias y placeres de dolche vita están a merced de aquel partido que logre controlar la Junta de Coordinación Política. 

  Eso es lo que verdaderamente les importa, olvídese usted estimado lector, que a estos modernos magos de la nómina y de la suculenta compensación, les vaya interesar los padecimientos sociales,  el diario vivir y las peripecias de la clase trabajadora , y clases  medias en nuestro estado. 

 ¡No señor!   A  estos pícaros, granujas  de cuello blanco y corbatitas “Hermenegildo Zegna” , no les interesa en lo más mínimo si  el kilo de cebolla o de tomate anda arriba de los 50  o 60 pesos.  Recientemente el INEGI  reportó que en el pasado mes de febrero, la inflación se disparó  a un 7.28 por ciento. En el mismo mes, del 2021, había sido del 0.63 por ciento.  

  En las tortillerías, los expendedores venden kilos de 900 gramos al  “módico” precio de 22 o 24 pesos. En el campo de la medicina, las clínicas privadas cobran lo que les da su regalada gana, y mucha veces lucran con la salud de los tamaulipecos.  

 Hay muchos temas de interés medular para la ciudadanía que deberían estar en la agenda del Congreso tamaulipeco, pero resulta que estas damas y caballeros se la pasan disputándose un botín millonario, pletórico de prebendas y privilegios. 

 Los productos de primera necesidad están mucho más caros. Pero eso a quien le importa, podrían decir nuestras diputadas y diputados locales de Tamaulipas, y sí en cierta forma, tienen razón, pues estas elites del poder político en Tamaulipas, viven en un mundo aparte. Y llevan un nivel de vida muy por encima del promedio de los sectores asalariados y profesionistas. 

 El Congreso local de Tamaulipas,  conocida también por nombres rimbombantes  como “La Casa del Pueblo” o la “soberanía popular”, se encuentra  convertida en un nido de vividores del erario público, que utilizan los días de sesión legislativa para montar shows de payasadas escénicas, que compiten y llegan a superar a la mejor carpa circense del país. 

 Cabe mencionar  que todos y cada uno de estos personajes de la farándula  grillesca de Tamaulipas, ganan sueldos excepcionales, fabulosas cantidades de dinero que constituyen una  soberana burla para  las familias trabajadoras de Tamaulipas.  

 Para que  se de usted una idea, de acuerdo a una nota informativa publicada justamente hace un año, el 17 de marzo de 2021, en los días previos a la elección local,  el sueldo  asignado a un diputado local  era de 13 mil 617 pesos, pero los angelitos recibían gratificaciones de 62 mil 864 pesos,  que sumados arrojan la nada despreciable cantidad de 76 mil 481 pesos mensuales. En la LXV legislatura se habla de sueldos que rebasan los 100 mil pesos. 

   El año pasado, el Poder Legislativo en Tamaulipas manejó un presupuesto de 293 millones 571 mil 712,03 pesos.  De este paquete de dinero público, 194 millones 121 mil 977.88 pesos fueron asignados para  el Congreso de Tamaulipas, mientras que los restantes 99 millones 449 mil 734.15 pesos, fueron asignados a la llamada Auditoría Superior del Estado, un órgano de vigilancia que generalmente no cumple con su responsabilidad, y  su tarea se ciñe a obedecer consignas de parte de quien en su momento ejerce el control político. 

  Este miércoles,  las bancadas de MORENA  y el PAN se dieron con todo. Los panistas terminaron por arrebatarles  las principales comisiones. Prácticamente les quitaron el escaso poder aun conservaban. 

 Los morenistas recurrieron a la toma de la tribuna. Se armó el show y  la sesión se traslada para el próximo martes. 

  No hay la menor seriedad en el trabajo legislativo.  Y por ahora la bancada de MORENA  se quedó en manos de la diputada local Ursula Salazar Mojica. Dicen que la puso ahí el Delegado del CEN  morenista Lucio Ernesto Palacios. Trascendió que dicha legisladora no cuenta con los consensos requeridos y que muchos de los diputados guindas, se inclinan a favor  del diputado Pepe Braña Carranza. 

Así las cosas.