Los escenarios de hoy y de ayer

Hace seis años, la campaña electoral por la gubernatura de Tamaulipas, se polarizó con un PAN en ascenso –y una coyuntura nacional a su favor: las contra-reformas energéticas, sobre todo la de PEMEX, a las cuales se sumó con algarabía el azul–; un PRI, que creía tener con qué –sin saber que las negociaciones cupulares ya habían decidido el destino de la administración estatal– pero fue aplastado por la emergencia de un fenómeno que hoy está de moda: el PRIAN.
MORENA, no estaba en el imaginario colectivo de los tamaulipecos como fuerza competitiva. A esa circunstancia se sumó, un candidato –el reynosense, Héctor Garza González– frágil y con una inusual capacidad para centrifugar a grupos de ciudadanos que en esos momentos simpatizaban con el lopezobradorismo.
El resultado: la Izquierda regional, encabezada por el candidato Guasón, apenas logró algunos 30 mil votos en la entidad.
Una minucia cuando hoy obtiene en Ayuntamientos, triunfos por más de 100 mil votos
El morenismo, apenas despuntaba en el estado. Gobernaba uno o dos pequeños municipios; es decir: casi nada. El actor emergente, era el PAN; incluso, algunos candidatos se sumaron –de facto unos; otros, tras bambalinas– al del panismo, Francisco García Cabeza de Vaca.
El panismo y su candidato, atrajeron a grupos de diferentes partidos –PRD, MORENA, PRI, y otras pequeñas organizaciones partidistas–, para obtener un aplastante triunfo sobre el aspirante priista, Baltazar Hinojosa Ochoa. Casi 800 mil votos, sepultaron al priismo y a su candidato.
Todo eso ya es historia.
¿Qué pasa en el presente?
1.- Existe el mismo escenario de polarización. Con una diferencia: hoy conforman ese binomio, el PAN y MORENA, con sus respectivos aliados.
2.- El PRIAN, ya no tiene en la presidencia de la república a un aliado. Es el lopezobradorismo el factor hegemónico en el país y en la región. Se puede argüir, que en el estado manda el PAN; y es cierto. El asunto es que la administración estatal, está acorralada, por decenas de programas sociales amloístas, que le hicieron obtener más de 450 mil votos en el proceso de revocación de mandato; hecho no menor, que incidirá –es de esperarse– en la captación de votos en cualquier tipo de contienda donde aparezcan las siglas de MORENA.
3.- Hace seis años, el PAN, era la más articulada oposición en el estado. A pesar de que el PRI, contaba con la mayoría en el Congreso local, y en los Ayuntamientos de la entidad. Ahora, el PAN, tiene de su lado a la mayoría de los Cabildos –aunque no, a la mayoría de los tamaulipecos– y la mayoría en el Parlamento local.
4.- Demográficamente MORENA gobierna más habitantes en la entidad que el panismo, toda vez que cuenta con siete de los Ayuntamientos con mayor peso electoral de Tamaulipas. Hace casi un sexenio, el lopezobradorismo no tenía un voto duro del cual presumir. Ahora, se puede afirmar –con todo y que cada elección es diferente– que posee una maciza clientela electoral de 400 a 450 mil votantes.
Nada mal, para un partido que hace seis años, apenas arañó las 30 mil papeletas cruzadas a su favor.
No se haga bolas: escuche los escenarios de hoy y los de ayer…