¿Qué estructura partidista, se mantiene sin daños por los efectos de escurrimientos y fugas de sus militancias?
Al inicio de las campañas, se percibía un PAN sólido, derivado de una postulación de su candidato –Truco Verástegui– sin aspavientos y sin cuestionamientos de otros aspirantes o de grupos militantes; un MORENA, con diversas fracturas y con voces discordantes: desde el líder estatal –el profesor, Enrique Torres Mendoza–, hasta algunos precandidatos que se les escurrió la candidatura: Maky Ortiz, que lloró casi un mes su marginación, Héctor Garza González quien sigue encrespado, y hasta Alejandro Rojas Díaz que se convirtió en el más insistente del candidato, Américo Villarreal Anaya en plena labor proselitista; el PRI, achicado en sus liderazgos y su militancia, vivió momentos de fractura: en Reynosa, ese hecho resultó el más marcado, Oscar Luebbert y correligionarios engordaron el caldo guindo; del PV, PT, PRD ni para qué hablar: son zombis desfallecientes.
Ahora el escenario se visualiza diferente.
Muy diferente.
El PAN y su candidato, sigue en su ruta unitaria; no se perciben, fisuras –al menos no públicas– en su entramado de liderazgos y de militantes.
Verástegui, sigue en su plan de campaña: otorgando más importancia a la sociedad civil y no a las burocracias partidistas.
De igual forma: remolca en un efecto locomotora, al PRI y al PRD.
El PRI, acaso sea la organización política más afectada con fisuras por las cuales se salen decenas de liderazgos y miles de militantes.
Se tendrá que ver, los eventos de Villarreal Anaya por los municipios del estado: buena parte de los ciudadanos que ahora lo aclaman son –que se sepa no se han generado renuncias masivas en el tricolor– priistas.
Esa tendencia que lastima a un priismo, que ha jurado miles de votos para su candidato, ha sido irreversible desde que se asoció al PAN. Al menos cuatro dirigentes estatales tricolores -Eliseo Castillo, Oscar Luebbert, Humberto Valdez Richaud y Felipe Garza Narváez- han externado públicamente su fe en el cardiólogo.
Otra baja de los tricolores, ha sido Oscar Almaraz, quien se sumó hace meses al PAN.
MORENA ya revirtió aquella dinámica: ha hecho recapacitar a Maky Ortiz y a Alejandro Rojas, quienes retornaron al redil y se pusieron la casaca guinda. Algunos alcaldes morenistas, que traían frialdad y escepticismo con la campaña del victorense, se sumaron al proyecto de la IV T en Tamaulipas, con Américo.
Ya tenemos un seguro perdedor para el 5 de junio: el ex invencible y cada vez menos institucional, PRI tamaulipeco.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *