Makyito: como coyote en trampa

El proceso de revocación de mandato, dimensionó en Reynosa, la influencia y la potencia de la IV T en la ciudad más poblada de Tamaulipas. Al mismo tiempo, ponderó el liderazgo del grupo que conduce los destinos de la ciudad: los makyiavélicos. MORENA y su presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, obtuvieron sin el menor apoyo del alcalde Makyito Peña y su señora madre, Maky Ortiz, una impresionante cifra: 89 mil votos.
Nada mal para un lopezobradorismo quién en esa ínsula, tuvo como mirón de palo a la familia Peña Domínguez.
Ni un guiño le tiraron a AMLO.
Mucho menos, algún modesto llamado a participar en la consulta.
Nada.
Lo que se dice nada.
La ex alcaldesa, andaba en esos momentos fundamentales para la continuidad de la IV T, en el país, peleando por anular la candidatura de Américo Villarreal Anaya con el único argumento que le ha servido para escalar en su carrera político-administrativa: ser mujer.
De otra forma: la leona no es como la pintan.
Sin los makyiavélicos, actuaron omisos ante el llamado para votar a favor de la continuidad de López Obrador en el Ejecutivo federal, se debe entender que aquella nada despreciable cantidad de votos obtenida, se logró con la sola fuerza del tabasqueño.
Más claro: con o sin la adhesión de Maky y su familia, el lopezobradorismo es una energía social con una amplia presencia en la entidad.
¿Afecta a la IV T, que Makyito, deje la alcaldía y se vaya a quién sabe dónde?
La neta, la neta: para nada.
¿Lastima la campaña de Villarreal Anaya?
La verdad, la verdad: hasta donde se sabe, los ceros no suman.
“Que anda huyendo de la justicia”, “que se fue a festejar el cumpleaños de uno de sus amiguitos a New York”, “que partió a Boston a aplicar un test”, “que un chico muy apreciado por él enfermó y va a reconfortarlo a LA”.
Lo que sea: es irrelevante, ante lo que representa la IV T y su candidato.
El asunto es la irresponsabilidad que muestra al abandonar el Ayuntamiento ante el que juró respetar y hacer respetar la ley en el ejercicio de su gobierno.
Ese acto, lo pinta de cuerpo entero: un junior con la piel delicada, gustos exóticos y conductas extravagantes, que está muy lejos de representar con dignidad y gallardía al pueblo que lo nombró su representante.
Cosas de nuestra política bizarra:
¡Salió más bragada, Carmen Lilia Cantú Rosas!