Leonardo Huerta Mendoza   

 Jun 2, 2022

De acuerdo con la página web Research.com, uno de los sitios más importantes de internet para la investigación, Rudolf Marinus Buijs, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, es el neurocientífico más importante de nuestro país.

Según Research.com, que evaluó a quince investigadores de diversas universidades mexicanas, incluso del Instituto Mexicano del Seguro Social, el investigador universitario es el más importante no sólo por el número de citas de sus trabajos, sino también por su calidad y el impacto en otros investigadores en todo el mundo.

Para la evaluación, la organización consideró las publicaciones, las citas y el h-index hasta el 6 de diciembre de 2021.

El h-index, una medida de la evaluación del impacto acumulado de la producción y desempeño de un autor académico, se calcula al contar las publicaciones en las que un autor ha sido citado en otros artículos.

De esta manera, el académico universitario fue considerado como el neurocientífico más importante de nuestro país.

En relación con esta designación, el académico universitario considera que para lograr una posición como esa se necesita “seguir una línea de investigación muy sólida, además de que la gente cite tu artículo en sus propios estudios; es una indicación de que tu trabajo es fundamental también para otras personas”.

También señala que este tipo de trabajos solo se pueden realizar gracias a la ayuda de buenos estudiantes y técnicos académicos, a quienes esto también les ayudará a lograr una buena carrera.

Llegada a México
En 2005, Rudolf Marinus Buijs llegó directamente de Holanda a la Universidad Veracruzana (UV), donde fue nombrado investigador titular C. En septiembre del año siguiente ingresó al Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM. En el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) fue designado investigador nacional nivel III, en 2009, e investigador emérito, en 2021.

Al llegar a México, Rudolf M. Buijs ya tenía una carrera bien cimentada en neurociencias entre los investigadores europeos y canadienses, y aquí desplegó toda su experiencia en la investigación y en la docencia.

Niñez en Leiden
“Nací en 1949 en Leiden, una ciudad holandesa pequeña, pero con una universidad”, dice. Como muchos niños del mundo, “estaba más interesado en jugar en la calle, en ir a pescar, entre otras cosas, que en desarrollar mi cerebro”.

“Mi papá estaba preocupado porque no sabía qué hacer conmigo. Después de la primaria y de la secundaria, me dijo que por mi falta de desarrollo académico y porque tenía más interés en cosas técnicas y en resolver problemas, yo tenía que estudiar Técnico en Investigación Bioquímica”. En 1970, recibió su título de la Universidad de Leiden.

Al terminar sus estudios técnicos, participó en un proyecto en el que aportó ideas para resolver una pregunta científica. Después de trabajar duro un año, se llevó una sorpresa: cuando se presentaron los resultados, el director del proyecto no mencionó las aportaciones del joven Rudolf ni le dio el crédito que merecía, y se apropió de su trabajo.

“Pensé en cómo funcionaba el mundo, estúpido de mí”. Y decidió estudiar biología. “En ese momento yo tenía que hacer el servicio militar, que era obligatorio en Holanda, y lo hice en la Marina. Creo que fue una experiencia interesante”.

Mientras hacía su servicio militar, estudiaba biología en la Universidad de Utrecht. “No perdí mi tiempo con los militares y al terminar la carrera empecé a trabajar, pero no como biólogo, sino que combiné mi experiencia como Técnico en Investigación Bioquímica con la biología”.

El director del Instituto de Farmacología de Utrecht, David de Wied, era muy famoso por su investigación del efecto de los péptidos en la memoria. “Uno de estos péptidos era la vasopresina, que se produce en el hipotálamo y se secreta en la hipófisis hacia la sangre, en la que es conocida como antidiurético”.
Mientras trabajaba como técnico, desarrollaba un radioinmunoensayo para medir concentraciones muy pequeñas de ese péptido en la circulación sanguínea. “Pero yo no creía que la vasopresina llegara desde la sangre al cerebro y decidí investigar este problema durante mi maestría”.

En 1977 terminó su maestría en biología en la Universidad de Ámsterdam con un grupo dirigido por Dick Swaab, un científico muy conocido que tampoco creía que la vasopresina llegara desde la sangre al cerebro.

“En mis estudios de doctorado, que terminé en 1980, demostré que la vasopresina funciona como un neurotransmisor y que no llega desde la sangre al cerebro”.

Semanas después de terminar su doctorado, el flamante doctor Rudolf Marinus Buijs empezó a trabajar como investigador en el Nederlands Instituut voor Hersenonderzoek o Instituto Holandés de Investigación del Cerebro, donde fue nombrado investigador senior, en 1988, y permaneció hasta 1991.

Investigación
“En 1987 estuve en Montreal, Canadá, como investigador visitante. El doctor Leo Renaud me invitó a colaborar con él en su laboratorio del Hospital General de Montreal, en el que trabajé tres meses”.

En 1991, el doctor Renaud volvió a llamarlo, pero esta vez para crear un departamento de neurociencias en el Loeb Research Institute, en Ottawa.

En 1993 regresó a Holanda como director asociado del Nederlands Instituut voor Hersenonderzoek. “Para regresar al instituto puse como condición que me nombraran director asociado, y aceptaron”.

Trabajó en los Países Bajos hasta 2004, y en 2005, por motivos personales, vino a México.

Desde su llegada a la Universidad Nacional encontró un ambiente estimulante para trabajar con los más altos estándares internacionales. Además, gracias al ambiente académico, pudo colaborar con excelentes científicos o médicos para hacer investigación en problemas relacionados con la salud humana.

“En general, las instituciones en México, como la UNAM, ofrecen a los científicos la suficiente posibilidad de desarrollarse; para mí fue esencial el apoyo de la Dirección General de Asuntos de Personal Académico (DGAPA)”, dice el investigador universitario. “Saber que este apoyo está disponible te permite desarrollar nuevas ideas y luego puedes solicitar apoyo en otro lugar.

La docencia en la UNAM
La UNAM le ha permitido atraer a doctorandos y posdoctorandos sobresalientes que hoy ocupan posiciones importantes en instituciones nacionales e internacionales.

“En todas partes hay excelentes estudiantes, y México no es la excepción. Yo he tenido la fortuna de encontrar bastantes buenos estudiantes. Pero, por desgracia, estos estudiantes van a seguir su carrera en otros países; no se van a quedar aquí”, se lamenta el investigador universitario.

Ese es un problema que México debió resolver desde hace mucho, agrega Buijs, pero ahorita es menor el apoyo que podemos tener de Conacyt, o no existe desde hace dos años, lo cual es malo para la ciencia en general, y en especial para los estudiantes que quieren regresar.

“He tratado de atraer a estos estudiantes a México, que regresen porque hay muchas cosas que se pueden hacer aquí. Afortunadamente, en el Instituto de Investigaciones Biomédicas logramos atraer a algunos jóvenes posdoc. Queremos que tengan el suficiente apoyo para que puedan desarrollar su ciencia”, dice.

Agrega que la UNAM y el Conacyt están gastando mucho dinero para incentivar a los estudiantes a estudiar en otros países; “sin embargo, creo que es más importante gastar ese dinero para atraer estudiantes excelentes y apoyarlos aquí en México”.

Como profesor, Rudolf Buijs ha formado a 23 estudiantes de doctorado, 3 de maestría y 10 de licenciatura.

Su participación en el mundo académico
Durante más de 40 años, Rudolf Buijs ha hecho importantes contribuciones a las neurociencias con 274 artículos publicados, en su mayor parte como autor principal o como coautor; estos trabajos han sido citados más de 23 mil veces.

Pero el reconocimiento no se queda en sus trabajos publicados, pues desde su llegada a la UNAM ha recibido más de 200 invitaciones para participar en congresos internacionales con viáticos pagados o dar conferencias; también lo han invitado a participar en comités académicos de evaluación, entre los que destaca el del Comité Neurotime de la Comunidad Europea, de 2011 a 2016, y el de la Fundación de Investigación Alemana (DFG), de 2015 a la fecha.

El núcleo de sus investigaciones son los mecanismos de integración hipotalámicos con énfasis en el papel del reloj biológico. Ahora bien, su investigación no se centra sólo en los mecanismos básicos, pues también explora el cerebro humano y sus patologías.

Durante toda su carrera como investigador, Rudolf Buijs ha colaborado con los médicos para trasladar sus hallazgos para la salud humana. Por esta razón, sus artículos han sido citados en numerosas revistas médicas de diversos campos, como Diabetes, Journal of Clinical Investigation, Hipertensión, Trastorno bipolar, entre otras.

Sus razones personales para venir a México desde Holanda
Al preguntarle por las razones personales por las que eligió venir a México, el profesor Buijs respondió: “Conocí a una mujer mexicana, y ya. Qué más puedo decir”.

Considera que en su carrera científica siempre ha trabajado de manera muy flexible con diversos investigadores. “Posiblemente soy un poquito aventurero; por lo tanto, ¿por qué no México?”.

“No tuve miedo de venir a México, porque, aunque aquí no contaba con la infraestructura que yo conocía… he ido desarrollando la infraestructura que me permite trabajar”.

El profesor universitario menciona que está muy feliz de vivir aquí en México con su pareja y que espera que puedan seguir trabajando por muchos años haciendo investigación y enseñando ciencia a sus alumnos de la UNAM”.

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