Los gigantes de la abogacía

José Ángel Solorio Martínez

Dos de los personajes más importantes de la vida pública regional –Emilio Portes Gil y Praxedis Balboa Gojon–, fueron abogados. El primero, obregonista; el segundo, callista. Portes Gil, egresado de la Escuela Libre de Derecho de la CDMX; Balboa, ex alumno de la UNAM.
Sin duda: los dos licenciados más relevantes en la historia política de Tamaulipas.
Ambos victorenses, aunque Praxedis, vivió largos años en el puerto de Tampico en donde litigó y dejó grandes recuerdos a sus amigos y a la sociedad del sur. Quizá por ello, es considerado por algunos como tampiqueño
Portes, dejó un enorme legado al sistema político nacional y regional. Su carrera despegó, justo por su profesión: Obregón lo recomendó con Calles para que lo incorporara al circuito de justicia en Sonora, en donde gobernaba Plutarco.
Duró poco en el cargo; pero esa circunstancia le sirvió para acercarse más a Álvaro y tomar distancia del entonces gobernador sonorense.
Fue Procurador de Justicia de la nación, Secretario de Relaciones Exteriores, gobernador de Tamaulipas y pieza clave en la fundación de régimen posrevolucionario; incluyendo el Partido Nacional Revolucionario y sus derivaciones.
Mucho le tiene la UNAM que agradecer a Portes Gil: firmó la Autonomía de esa institución. Principio, que actualmente rige a todas las universidades públicas del país.
Praxedis, siempre se movió en la cuadrícula de la ley. En el periodo del hombre fuerte en Tamaulipas –el portesgilismo– dio sustento a instituciones jurídicas que apuntalaron el sistema sociopolítico que imaginó Emilio Cándido.
Bajo la pluma de Balboa, se redactaron documentos como la Ley del Trabajo del estado y se puso en marcha una entidad en donde tanto obreros como patrones, recurrían en busca de justicia: las Juntas de Trabajo.
El trabajo del abogado Praxedis, abrió una posibilidad nunca vista en la historia del estado: direccionar los desequilibrios salariales y los derechos entre trabajadores y patrones, por la ruta institucional.
Portes Gil, conocía muy bien las dinámicas obrero-patronales. Participaría como organizador en la huelga de 1919 en los campos de la Pierce Oil Company y luego sería pieza fundamental para que Obregón apoyara a los trabajadores petroleros en huelga para derrotar a la poderosa Compañía El Águila en el verano de 1924.
El título de abogado de Emilio, le abrió puertas para ascender en un régimen controlado por militares. De igual forma, ese diploma, lo vinculó al proletariado industrial tampiqueño, que se convertiría en su principal divisa para vestir socialmente su arribo a la gubernatura de Tamaulipas
A Praxedis, su probada capacidad como profesional del Derecho, le dio la oportunidad de adherirse al proyecto de Portes Gil y posteriormente, en el ocaso de su vida, llegar a la gubernatura con el apoyo de viejos aliados: los trabajadores petroleros.
Es muy probable, que tengamos que ver pasar muchos años –ojalá no se conviertan en siglos– para que los tamaulipecos, veamos abogados de la estatura de esos dos gigantes de la abogacía nacional.
Ojalá Tamaulipas, deje pronto de ser tierra de litigantes huizacheros –término que el mismo Portes Gil, utilizaba para describir a los litigantes que atendían casos de menor calado–.
Ya toca a los tamaulipecos, presumir un buen abogado.