José Ángel Solorio Martínez

¿Por qué, siendo tan conservadora la sociedad fronteriza dio un viraje a su cosmogonía y volteó a ver a la Izquierda en el 2018 y luego sumarse a ella el 2022?
La independencia les valió sombrilla; la reforma, no movió un centímetro de su consciencia; y la revolución, Lucio Blanco, tuvo que venir de Coahuila, a dirigirla en la región.
Para empezar a discutirlo:
1.- Los duros golpes de las políticas neoliberales, debilitaron la red productiva agropecuaria. Desaparecieron múltiples instituciones de apoyo al campo: Aseguradora Nacional Agrícola (ANAGSA), Productora Nacional de Semillas (ANAGSA), Fertilizantes Mexicanos (FERTIMEX), Banco Rural (BANRURAL); a ello se sumó, el desmantelamiento de los servicios de extensión y de obras de irrigación en la comarca por parte de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH).
(De más de dos mil trabajadores que tenía la sección sindical de la empresa, quedaron menos de 200 aniquilando las tareas de asesoramiento y de apoyo a los productores en los rubros del riego y la producción).
2.- Los actos de pillaje realizados por personeros del salinismo, que socavaron el precio de los productos agrícolas: sorgo y maíz. El hermano del presidente Salinas, Raúl, –con la posibilidad que le daba el Tratado de Libre Comercio (TLC) y el soporte de las instituciones (Secretaría de Comercio (SC), SARH, Hacienda y Crédito Público (SHCP), CONASUPO– utilizó las puertas de la frontera para su beneficio. En plena cosecha, abría las aduanas al producto gringo dejando a los agricultores tamaulipecos del norte, en estado de indefensión ante un mercado que controlaban la oferta y la demanda norteamericanas.
Miles de millones de pesos, se embolsó quien sería llamado el hermano incómodo.
Se llegó a vender la tonelada de grano de importación hasta en 80 dólares –años 90– en tanto el producto mexicano se ofertaba al doble.
3.- Las maniobras de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) para dar prioridad a las empresas nuevoleonesas y no al campo fronterizo. Acuerdos ventajosos para los regios, se firmaron con la anuencia de los representantes de la Federación. La presa El Cuchillo, es el más didáctico ejemplo.
Por más de tres décadas, esos flagelos golpearon la espalda de los agricultores regionales.
¿Por qué, aguantó tanto la comunidad fronteriza esos agravios?
Por la hegemonía de los grupos de poder y de presión nuevoleoneses y tamaulipecos. Construyeron un discurso legitimador de las políticas neoliberales. Se nos vendió como las herramientas para salir del atraso. Aumentos salariales, no; producen inflación, decían. Medidas para proteger el sorgo y maíz mexicanos, no; hay mercado libre, –la libertad de mercado, era la columna vertebral de su filosofía– no habrá proteccionismo. Fortalecer las entidades como ANAGSA, SARH, FERTIMEX, BANRURAL, de ninguna manera: es paternalismo.
Las instituciones patronales y de las élites agropecuarias, –al fin beneficiarias de ese avieso proyecto– aplaudieron hasta el agotamiento la aparición del salinismo y se echaron en sus brazos.
¿A partir de cuándo, los fronterizos cambiaron vereda por camino?
A partir, de hacer suyo, el discurso anti-neoliberal de Andrés Manuel López Obrador.
La narrativa del tabasqueño, fue construyéndose desde el 2000 cuando llegó a la jefatura de gobierno de la CDMX –aunque ya la exhibía desde su militancia en el PRD progresista–. El 2006, siguió su curso en consolidación. El 2012, llegó a una de sus crestas de mayor solidez; en el 2018, ganó de calle el discurso contra el neoliberalismo que tenía más de 30 años diseñándose y reinventándose.
El triunfo de AMLO por la presidencia el 2018, fue el posicionamiento de la Izquierda en el norte tamaulipeco y el achicamiento de las parasitarias élites locales.
El 2022, se significó, como la consolidación de la óptica de Izquierda entre los ciudadanos fronterizos: más de 400 –de los 800 en la entidad– mil votos en la ratificación de mandato a favor de la permanencia de López Obrador, en la presidencia y el triunfo de MORENA y de Américo Villarreal Anaya en la contienda por la gubernatura.
La larga marcha de la Izquierda fronteriza, tamaulipeca, aún no termina.

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