José Guadalupe Rocha Esparza

Sueros, vacunas, antibióticos, esterilización e higiene, temas recurridos en 2020, como métodos efectivos de cura y prevención contra la propagación de enfermedades infecciosas, virulentas y mortales, fueron siempre la preocupación de un gran hombre de ciencia francés, químico, físico, matemático y bacteriólogo, corta estatura y áspera perilla, nacido en 1822.

Louis Pasteur, padre de 5 hijos y con una pierna parcialmente paralizada, es toda una leyenda en los anales de la humanidad, quien fundó el 14 de noviembre de 1888 el Instituto que lleva su nombre en París, hito en la medicina científica, que sentó las bases de la cirugía aséptica, incluso el invento que salvó a millones de niños de la tuberculosis: la pasteurización.

De colofón, investigó y desarrolló vacunas contra la rabia, provocada por la mordedura de perros y lobos; contra el botulismo, contra la peste bubónica, contra la viruela, contra la difteria, contra el tifus y contra la poliomielitis, auxiliado por los investigadores del Instituto Alexandre Yersin, Albert Calmette, Pierre Roux, Paul Giroud y Pierre Lépine. Murió a los 73 años.