Por Gerardo Hernández Rodríguez
Ciudad de México; 01 de febrero de 2026 .– La contaminación ambiental y el deterioro de los cuerpos de agua urbanos continúan siendo uno de los principales retos para la conservación de la biodiversidad en la Ciudad de México. En este contexto, la prevención y atención de los ecosistemas que albergan al ajolote, especie endémica de Xochimilco y símbolo natural del Valle de México, se ha convertido en una prioridad ambiental, científica y cultural.
Con este objetivo, en la colonia Roma se llevó a cabo un encuentro que reunió a artistas visuales, gestores culturales, organizaciones ambientales y ciudadanía, donde el arte se convirtió en una herramienta de sensibilización y acción concreta a través de una exposición y subasta solidaria, cuyos recursos serán destinados a proyectos de conservación, regeneración de canales y fortalecimiento de iniciativas comunitarias en Xochimilco.
Durante el evento se destacó que la protección del ajolote requiere acciones preventivas y de atención integral, enfocadas en la restauración de su hábitat natural, la calidad del agua y la preservación de los ecosistemas acuáticos que sostienen su supervivencia. Especialistas subrayaron que la pérdida de estos entornos no solo pone en riesgo a la especie, sino también a un sistema ecológico clave para la regulación ambiental de la ciudad.
La exposición artística presentó una diversidad de miradas en torno al ajolote, abordándolo como un ser biológico, simbólico y cultural. Las obras de artistas nacionales e internacionales ofrecieron interpretaciones que conectan la ciencia, la memoria ancestral y la urgencia ambiental, fortaleciendo el mensaje de cuidado y corresponsabilidad social. Como parte de esta iniciativa, algunas de las piezas exhibidas fueron subastadas entre el público asistente; aunque no se dieron a conocer cifras sobre lo recaudado, los organizadores señalaron que estos recursos representan un avance concreto para continuar impulsando acciones a favor de la preservación del ajolote y su ecosistema.
Entre las piezas exhibidas destacó Regeneración & Colapso, de Alejandro Nahual, que reflexiona sobre la capacidad regenerativa del ajolote frente al deterioro de su ecosistema. Cocolvú presentó El ajolote y su misticismo puro, una obra inspirada en la cosmovisión mesoamericana y el simbolismo de la transformación. Por su parte, Rocío Darynée evocó los paisajes de Xochimilco en Xochimilco al atardecer, resaltando la interconexión entre fauna, agua y territorio.
La muestra también incluyó obras como Axolot-Ha, de Decken Kodeak, que retoma lenguas y símbolos ancestrales para representar al ajolote como un ser primordial ligado al ciclo del agua; Con forma intermedia, de Michell Gasca, que plantea la permanencia como un acto de resistencia; y Perro Relámpago, de Taco de Jerbo, inspirada en la figura de Xólotl y el movimiento vital de los ecosistemas acuáticos.
A estas propuestas se sumaron Daruma, de Youkonejo; Xelihui, de Mr. Mitote; Ajolote Monstruo, de Papachango; Zwischen Himmel und Erde, de Devita; e Inmolación, de Amauri, piezas que ampliaron la reflexión sobre identidad, memoria, transformación y cuidado ambiental.
La subasta solidaria permitió canalizar recursos económicos directamente a proyectos dedicados a la protección del ajolote y la regeneración de su hábitat, reafirmando que el arte puede trascender lo estético y convertirse en una herramienta efectiva de apoyo ambiental. Los organizadores señalaron que este tipo de iniciativas fortalecen la conciencia colectiva y generan vínculos entre la comunidad artística, la ciencia y la conservación.
Finalmente, se hizo un llamado a mantener la atención pública sobre la situación del ajolote y sus ecosistemas, reconociendo que su preservación es una responsabilidad compartida. Cuidar al ajolote significa proteger el agua, la biodiversidad y la memoria ambiental de la Ciudad de México, así como apostar por un futuro donde la convivencia entre ciudad y naturaleza sea posible.













